Medir una cancela de acero: batiente o corredera
Que una cancela a medida entre de verdad en el hueco para el que se pidió depende de dos cosas: el tipo elegido y la cota que llega al taller. El tipo se decide primero, porque una puerta batiente y una puerta corredera se miden de forma distinta y piden cosas distintas al terreno que rodea el acceso.
Después se mide el hueco libre entre pilares o postes, no la puerta que uno imagina colgada ahí. La hoja siempre es más estrecha que el hueco, porque tiene que ceder una holgura en el lado de las bisagras y otra en el lado de la cerradura. Pedir una puerta de 4 m para un hueco de 4 m da una puerta que no entra.
Batiente o corredera, decidido antes de medir
La puerta batiente es la respuesta más sencilla y económica. Nada cruza el suelo y los pilares lo soportan todo. Lo que necesita es espacio libre de barrido. Su enemigo real es un acceso que sube desde la calle. Una hoja que abre hacia dentro sobre un terreno que asciende roza mucho antes de abrir del todo, y ningún ajuste de bisagra corrige una pendiente.
Hay tres soluciones honestas. Colgar la puerta para que abra hacia fuera, aceptable solo donde no barre la vía pública, la acera ni un acceso compartido: abrir invadiendo la vía pública está prohibido con carácter general y lo deciden la ordenanza municipal y las condiciones del vado. Subir el travesaño inferior para salvar la pendiente, asumiendo más holgura bajo la puerta cerrada. O aceptar que ese hueco pide una corredera. En cualquier caso, dos hojas reducen a la mitad el radio de barrido de una hoja única, por lo que a partir de unos 3 m de hueco casi siempre se construye a dos hojas.
La puerta corredera cuesta más y exige una cimentación de verdad, pero no reclama nada del espacio delante ni detrás del hueco. Se mantiene a nivel mientras se desplaza, así que una rampa de acceso no le afecta. También encaja en entradas cortas, donde el coche tiene que esperar pegado a la puerta.
La corredera existe en dos familias. La corredera sobre guía al suelo circula por un carril embebido en el pavimento: menos cimentación y menor coste, pero el carril acumula gravilla, hojas y hielo y hay que mantenerlo despejado, en invierno antes de cada maniobra. La corredera autoportante apoya la hoja sobre carros montados en una cimentación lateral y no cruza el paso: no se atasca y no deja resalto en el suelo, a cambio necesita un recorrido lateral más largo y una cimentación de hormigón importante para sostener el voladizo.
De ahí la regla que suele decidir por uno. Una corredera sobre guía necesita a un lado del hueco un recorrido libre aproximadamente igual al ancho del hueco. Una autoportante necesita bastante más, porque la cola de contrapeso también se desplaza. Si ese espacio lateral lo ocupa un muro, un seto, un quiebro de fachada o el lindero del vecino, la decisión ya está tomada. Las hojas plegables siguen siendo una opción para accesos muy justos, con más mecanismo que ajustar y mantener.
| Criterio | Batiente, dos hojas | Corredera sobre guía al suelo | Corredera autoportante |
|---|---|---|---|
| Espacio necesario | Arco libre delante o detrás del hueco, alrededor de medio ancho por hoja | Recorrido lateral libre, aproximadamente el ancho del hueco | Recorrido lateral libre, bastante más que el ancho del hueco |
| Terreno en pendiente | Malo, la hoja roza sobre el terreno que sube | Bueno, la puerta se mantiene a nivel | Bueno, y nada cruza el paso |
| Cimentación | Solo zapatas de los pilares | Zapatas más carril embebido en el hueco | Cimentación de hormigón importante en un lado |
| Mantenimiento | Bisagras y cerradura | Carril a limpiar de gravilla, hojas y hielo | Carros y cremallera, nada a nivel del suelo |
| Coste relativo | El más bajo | Intermedio | El más alto |
| Encaja si | Terreno plano con sitio para barrer | Espacio lateral y pavimento limpio | Hay espacio lateral y el paso debe quedar libre |
Medir el hueco libre a tres alturas
Se mide el terreno tal como está hoy, no como quedará tras pavimentar. Si hay un pavimento previsto, hay que dar la cota acabada, porque 4 cm de adoquín nuevo se comen toda la holgura bajo la puerta.
- Ancho del hueco libre entre las caras acabadas de pilares o postes, en el punto más estrecho. Tomarlo abajo, a media altura y arriba, y facilitar el menor de los tres. Los pilares rara vez están paralelos y los de fábrica suelen inclinarse hacia fuera arriba.
- Altura, medida desde el suelo en el hueco, indicando si incluye algún remate decorativo.
- Desnivel transversal del hueco. Con un nivel largo o un láser, anotar la diferencia en milímetros de un lado al otro. Si el terreno cae en transversal, la puerta se construye en paralelogramo siguiendo la pendiente o se construye a escuadra y se cuelga con más holgura en el lado bajo. Cuál de las dos debe constar por escrito, de un ancho no se deduce.
- Holgura bajo la puerta cerrada, suficiente para salvar gravilla, nieve y subida del terreno, y contenida si tiene que retener a un perro o a un niño.
- Naturaleza de los soportes. Postes de acero nuevos a suministrar, pilares de fábrica existentes u hormigón. Colgar una hoja pesada de un pilar existente es un trabajo distinto de plantar un poste nuevo, y el pilar hay que revisarlo antes: muchos son una hoja fina de ladrillo alrededor de un núcleo hueco que bajo carga no sujeta una bisagra.
- Puerta peatonal contigua. Si la hay, y si ambas deben coincidir en alturas de travesaños, paso del relleno y color.
- Fotografías desde los dos lados del hueco y una desde la calle. Cuatro fotos cuentan más que un párrafo de descripción.
Qué encarece de verdad y qué complica la ejecución
Empuje del viento. Un relleno ciego o de lamas muy juntas convierte la puerta en una vela, y esa sola decisión recorre toda la estructura: pilares más fuertes, bisagras más fuertes, cimentaciones más profundas y un motor más potente. Un relleno de barrotes o lamas separadas deja pasar el viento y descarga todo lo que sujeta la puerta. Querer opacidad total en un hueco ancho y expuesto es especificar el bastidor y la cimentación, no solo el aspecto.
Descuelgue. Una hoja única y larga tiende a caer en la esquina de la cerradura. La respuesta es un bastidor bien triangulado o un travesaño superior más alto, no chapa más gruesa en todas partes, porque el espesor añade peso y el peso es la causa del descuelgue.
Automatización. Se decide antes de fabricar, nunca después. El tipo de operador impone la elección de bisagras, su posición, la sección de los postes y el trazado de los tubos de cableado. Motorizar después una puerta pensada sin motor suele significar postes nuevos. Un pasatubos bajo el acceso es trivial antes de pavimentar y caro después, así que conviene dejarlo aunque se motorice más adelante.
Postes y cimentación. La sección y la profundidad de empotramiento salen del peso de la hoja, la altura y el empuje del viento. La práctica habitual es hormigonar los postes a una profundidad que representa una parte sustancial de la altura sobre el suelo, y por debajo de la cota de helada donde sea relevante. Es práctica de taller, no un valor normativo, y la profundidad real debe confirmarse para ese terreno.
Seguridad y documentación. Una puerta motorizada es una máquina. Se aplican las normas armonizadas sobre uso seguro de puertas y cancelas motorizadas y sobre requisitos de producto, es decir, limitación de fuerza o bandas de seguridad y fotocélulas, entrega documentada e instalación por quien pueda emitir la declaración de conformidad del conjunto. La altura, el aspecto, el retranqueo y la licencia de vado dependen de la ordenanza municipal y del titular de la vía, así que conviene confirmarlo antes de fabricar.
Qué enviar con la consulta
El menor de los tres anchos, la altura, el desnivel transversal, la holgura al suelo, la naturaleza de los soportes, si habrá motorización y las fotografías. Con eso un taller puede presupuestar una puerta que entra. El alcance se ve en las cancelas y vallados a medida y en las estructuras de acero y conjuntos de cancela más pesados.